La educación de las hadas

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

Cognitivismo y estándares de aprendizaje evaluables

Claudio Arturo Díaz Redondo

 

“El progreso se evapora y deja atrás una estela de burocracia”  (Franz Kafka)

 

A partir de la problemática aplicación de la última (y más polémica de todas las habidas, que no fueron pocas) Ley Orgánica  –8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa, LOMCE, denominada popularmente “ley Wert– los nombrados en ella “estándares de aprendizaje evaluables” (EAE en adelante) han sido motivo de controversia entre los docentes por dos razones:

  1. El alto grado de burocratización de la labor docente que implica registrar y ponderar los EAE.
  2. La reconversión del acto evaluativo en un mero “rendir cuentas” al modo empresarial. De hecho, términos como “indicadores de logro”, “rúbricas”, “competencias”, “control”, “calidad”… se han incorporado al discurso educativo desde el ámbito empresarial privado.

En este modesto artículo únicamente pretendemos mostrar desde dónde, a partir del tronco neoliberal, hunde sus raíces psico-ideológicas el sistema de los EAE, en la creencia de que si el profesorado no sabe de dónde viene lo que aplica desconoce también adónde se encamina lo aplicado.

Durante la Convención de la Asociación Norteamericana de Psicología, celebrada en Boston en 1948, un grupo de psicólogos liderado por Benjamin Bloom (formulador de una Taxonomía de Dominios del Aprendizaje, equivalente a unos objetivos del proceso de aprendizaje) expresó informalmente la necesidad de crear un constructo teórico que sirviera para la comunicación entre examinadores.

taxonomc3adabloomverbosidentificacic3b3ncompetencias-infografc3ada-bloggesvin.png

 

9517989.jpg

La taxonomía de objetivos de la educación dividía en seis niveles de complejidad crecientes las operaciones mentales, a partir de tres dimensiones o ámbitos:

  1. Dimensión cognitiva: conocer, comprender, aplicar, analizar, crear, evaluar.
  2. Dimensión afectiva: recibir, responder, valorar, organizar, valorar.
  3. Dimensión psicomotora: percepción, disposición, mecanismo, respuesta motora.

Con Bloom –doctorado en Educación por la Universidad de Chicago, miembro de la Junta de Exámenes luego de la misma universidad, asesor de gobiernos como el de Israel y la India– la teoría psicológica conductivista o cognitivista estadounidense se introdujo en los ámbitos de la evaluación educativa, convirtiéndose la mencionada taxonomía en un referente evaluador por más de sesenta años.

La taxonomía de Bloom ha sido criticada en nuestros días. Por las siguientes razones, para empezar:

  1. El cognitivismo que le da soporte intelectual.
  2. La fragmentación excesiva del currículo evaluado que comporta.
  3. El error de creer que tal taxonomía implica una teoría de la educación mas allá de un apoyo a la evaluación. En román paladino, creer que sirve para explicar en el aula más que para meramente evaluar.

El cognitivismo, corriente psicológica que devino en puro mecanicismo (demasiadas veces positivista y anticulturalista), suele enredarse con problemas técnicos marginales a los propósitos. La puesta en práctica de los EAE ha sido un reflejo de estos enredos cognitivistas.

psicologia-cognitiva-criticas-5-728.jpg

El cognitivismo tiende a obviar pseudocientíficamente fenómenos complejos estructurales, como es la educación, cuyos elementos son en parte mensurables y en parte no. Ataca al síntoma y no a la causa. Reduce al alumnado a una máquina simple. Desprecia los elementos no mensurables. Reduce el proceso de enseñanza-aprendizaje al objetivo evaluador, la evaluación se convierte en el eje “amo”, relegando los demás elementos del proceso a ser residuales en este modelo. Importa más cómo se va a evaluar al alumnado que cómo va a aprender o qué debe aprender.

Por ende topamos con la famosa “ponderación” de EAE que privilegia unos sobre otros. ¿Cómo podemos tan frívolamente cruzar la frontera entre un aprendizaje imprescindible y otro que no? ¿Si es tan “imprescindible” por qué un profesor puede prescindir del mismo en otro centro? ¿No alarma la fácil prontitud con que sentenciamos un EAE como básico y otro como secundario? El galimatías nominativo y práctico a que ha dado lugar en los claustros docentes –donde han proliferado los “iniciados” expertos en las Tablas de la Ley y su exégesis, así como los temerosos de estar haciéndolo mal– es tan poco despreciable como que no se había visto nunca antes. Hemos pasado –actitud habitual en nuestro país– del anarquismo metodológico al “papismo” oficialista más vergonzante, en tanto nos aleja de la realidad del alumnado en aras del papeleo inexcusable.

¿Cuál es la alternativa a los EAE?

Suprimirlos. De un plumazo. Para acabar con esta ridícula pantomima burocrática. ¿Y luego?

  1. Sustituirlos por métodos más sencillos. Es de todo punto injustificable complicar el acto evaluativo que debería ser absolutamente entendible y accesible para el evaluado. Si numerosos profesores, si los evaluadores manifiestan dudas y debates, ¿cómo van a poder incorporarlos con la imprescindible facilidad necesaria a sus edades los evaluados?
  2. Elevar más la importancia del componente cultural, social, humanístico del proceso de enseñanza.
  3. Concienciar al profesorado de que su “profesionalismo” no reside en la de un mero registrador de EAE. Su función es enseñar. Enseñar implica evaluar, Pero evaluar está más allá del registro de “debe” y “habe” de los EAE en unas plantillas de Excel. El mejor profesor es el que enseña, no el que diseña… y, por descontado, no el que diseña mejores tablas de Excel. Tal vez deberíamos recordar el aserto trotskista de que quien se arrodilla ante el hecho consumado está incapacitado para enfrentar el porvenir. Tenemos que evitar convertirnos en los funcionarios de Paul Masson, aquellos que son como los libros de una biblioteca, los que están en lugares más altos son aquellos que menos sirven.

No se puede vender como “moderno” o “lo último” para mejorar la calidad de la enseñanza el recurrir a un registro positivista de adquisiciones de estándares.

Por no hablar de que los propios autores de los EAE en la Ley no se han sujetado a previos estándares para establecer las tablas de los estándares de las distintas asignaturas. Y que no son pocos los estándares que incluso están mal redactados, para colmo de los colmos.

Para mayor inri, burocratizar la evaluación a estos niveles no está lejos del objetivo político-administrativo de aumentar los aprobados incrementando a la par las dificultades del profesorado para justificar los suspensos.

Convendría tener presente que todo proceso de burocratización –ese “enemigo clandestino” al decir de un famoso lider revolucionario– implica un esfuerzo por parte de las administraciones correspondientes. Esfuerzo nunca menor al que luego hay que aplicar para minar el estéril mecanicismo producto de dicha burocratización.

La excesiva burocracia que implican los EAE destruyen la iniciativa, tanto del evaluador como del evaluado. Por ende, es enemiga de toda innovación en la práctica en tanto lo nuevo es un peligro para la supervivencia de las rutinas impuestas. No tolera el disenso, sólo lucha por la homogeneización, por la unanimidad, por la imposición protocolaria.

Aplicar dimensiones positivistas y cognitivistas a la evaluación, en la era de la revolución audiovisual y de internet, es como ir a la guerra ya adentrados en el siglo XXI con bayonetas o zeppelines. Por descontado la educación constituye la única guerra  a la que deberíamos alistarnos. La guerra por expandir la conciencia de uno mismo en su entorno y con un sentido crítico y autocrítico. ¿Queremos que nuestro profesorado en esta lucha se constituya en una burocracia paniaguada y mediocre, o bien deseamos una fuerza de choque contra la ignorancia?

Imaginen como profesoras y profesores que entrenaran un equipo de fútbol o de baloncesto, de lo que quieran. ¿Alinearían (aprobarían) únicamente a los que cumplen con unos estándares de entrenamiento acordados previamente por todos los equipos y los entrenadores? Absurdo, ¿verdad? Se acabaría el espectáculo al poco tiempo de tales imposiciones. ¿Cuál es la correspondencia del espectáculo en el ámbito educativo? El atractivo secular del saber vinculado a la creatividad y a la diferencia que posibilita que la cultura, en mayor o menor medida, haya crecido en todas las civilizaciones.

Triste, muy triste, haber llegado al punto en que la autonomía del profesorado de secundaria –y de primaria– se ha visto tan mermada que hace parecer más liberales épocas más oscuras y no democráticas de la Historia de la España contemporánea. La culpa la tiene no sólo una Ley educativa impuesta en su día por el Gobierno con desprecio al mínimo consenso con el resto de fuerzas políticas y sin contar con los juicios y la experiencia del profesorado.

La tenemos todos los que la hemos consentido y la seguimos consintiendo a diario, a mayor gloria de la pantomima burocrática formalista. El Emperador va desnudo, todos lo sabemos y lo vemos en la práctica docente cotidiana, pero no tenemos el valor del niño que se atreve a decirlo mientras el resto simula al paso del cortejo. Sin menosprecio de aquellos que para que el rodillo administrativo continúe vaticinan que un gobierno nuevo mantendría una ley similar. Tan conveniente para el poder es la doma del maestro.

Jacques Lacan, en la entrevista que le hiciera Paolo Caruso (Conversaciones con Lévi-Strauss, Foucault y Lacan, Barcelona: Anagrama, 1969), diagnosticó: “una buena parte de la educación secundaria y superior consiste en impedir que la gente sepa leer” (p. 95). Y así seguimos, con EAE y con los alumnos y alumnas sin saber siquiera comprender lo que leen y, por tanto, el mundo que los rodea.

Porque esa es la realidad, mucho estándar, mucha rúbrica, mucho indicador, mucha metodología adobada de nombres en inglés (que suenan a más serio y dejan callado al profano)… y la mayoría no comprende tan siquiera lo que lee.

 

Anuncios

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

La pipa es el tiesto de las flores de humo

Fumar tiene su poética. Jódanse.

El Cuenco de Baubo

Espacio del ÚTERO, la casa de todos.

aula21\'s Blog

Just another WordPress.com weblog

juandon. Innovación y conocimiento

La búsqueda del conocimiento en una Sociedad de la Inteligencia

La educación de las hadas

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

Los Irregulares de Mijas

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

los historiadores

Blog de los alumnos de 4º de ESO del IES Villa de Mijas.

La educación de interés

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

la educación interesante

Porque la educación es interesante

Patro

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

Tecnología -E.S.O. y Tecnología Industrial -Bachillerato

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

La mariposa y el elefante

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

Valorando la Educación

La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle.Maria Montessori

COEDUCA CONVIVENCIA

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

Huerto 2006 2016 .MIJAS (SPAIN)

Espacio independiente e irredento sobre educación y cultura

A %d blogueros les gusta esto: